Mostrando entradas con la etiqueta Hubble. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hubble. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de agosto de 2015

M4 = NGC 6121

Cúmulo globular.
Constelación: Scorpius.
Magnitud aparente: +5,6.
Tamaño aparente: 36,0 min de arco.
Distancia: 7.200 años luz.
Mejores meses para su observación: de junio a agosto.

En la constelación de Scorpius, este cúmulo globular es fácil de encontrar con binoculares aunque se distingue de forma difusa, ya que es un globular poco compacto y abierto. Parece del mismo tamaño que la Luna en el cielo. Es uno de los cúmulos globulares más fáciles de encontrar, estando localizado sólo a 1,3 grados al oeste de la brillante estrella Antares, por lo cual, ambos objetos son visibles en el mismo campo del ocular. Puede llegar a detectarse a simple vista bajo cielos muy oscuros, pero es bien visible con binoculares y telescopios pequeños. Para resolver las estrellas más brillantes son necesarios telescopios de 120 cm en adelante. Posee una estructura central barrada de magnitud 11, descubierta por William Herschel en 1783. Debe ser uno de los cúmulos globulares más cercanos a nuestro Sistema Solar. Se aleja de nosotros a 70,4 km/seg, lo que equivale a 253.440 km/h. Se cree que M4 puede tener unos 13.000 millones de años.

M4 fue descubierto en 1746 por Philippe Loys De Chéseaux. Charles Messier lo catalogó el día 8 de mayo de 1764 y lo calificó como un "cúmulo de muy pequeñas estrellas". Fue el primer cúmulo globular en el que se resolvieron estrellas individuales.


El primer púlsar de milisegundo fue descubierto en 1987 en M4. Es una estrella de neutrones que gira una vez cada 3 milisegundos, lo que equivale a decir que gira más de 300 veces por segundo. 
En agosto del año 1995, el Telescopio Espacial Hubble envió fotografías de enanas blancas que están entre las más viejas de la Vía Láctea en el cúmulo M4. En el mes de julio de 2003 se identificó un planeta orbitando una de esas enanas blancas, formando un sistema triple con un púlsar. El planeta tiene una masa dos veces y media la de Júpiter.

En este cúmulo se han observado al menos 74 estrellas variables, la mayoría del tipo RR Lyrae.

sábado, 5 de enero de 2008

Edwin Hubble

Entre los disidentes estaba Heber Curtis, partidario de la teoría de los "universos-isla". Shapley reaccionó frente alos argumentos de Curtis con la aversión de un paciente que contempla una sala de cirugía: Curtis, señaló, "debe contraer mi sistema galáctico enormemente para tener mucha suerte con los universos-isla". El problema fue discutido formalmente por Shapley y Curtis bajo los auspicios de la Academia Nacional de Ciencias en Washington, el 26 de abril de 1920. En general, Shapley fue juzgado el perdedor, pero, como sucede habitualmente en la ciencia, el debate no dirimió nada y el último veredicto no lo dieron los hombres sino el cielo.

La hipótesis defendida por Curtis, que las nebulosas espirales eran galaxias de estrellas, se confirmaría si se lograba resolver en estrellas sin ambigüedades una de ellas. Este paso decisivo lo dio en 1924 el colega y gran adversario de Shapley, Edwin Hubble. Hombre alto, elegante e imperioso, con una elevada opinión de su lugar potencial en la historia, Hubble lograba que todo lo que hacía pareciese hacerlo sin esfuerzo -había sido una gran figura del atletismo en pista, boxeador, becario en Oxford y abogado antes de ser astrónomo-, y una de las cosas que menos esfuerzo le costaba era enfurecer a Shapley. Hubble sacó decenas de fotografías de M33 y su vecina M31, la espiral de Andrómeda, y halló en ellas lo que más tarde llamó "densos enjambres de imágenes que en ningún aspecto difieren de las estrellas ordinarias".

Pero que los puntos luminosos de las placas fotográficas de Hubble fuesen realmente estrellas era algo controvertido; Shapley los desechó considerándolos cuajados en una nebulosa laplaciana. En este aspecto, nuevamente, las variables cefeidas de Henrietta Leavitt proporcionaron los mojones necesarios. Las cefeidas son suficientemente brillantes como para ser discernibles a través de distancias intergalácticas. Usando el nuevo telescopio de 2,5 metros de Monte Wilson, Hubble fotografió las espirales una y otra vez, comparando las placas para hallar estrellas cuyo brillo hubiese variado. Sus esfuerzos pronto dieron fruto, y el 19 de febrero de 924 escribió a Shapley, quien por aquel entonces había dejado Monte Wilson para convertirse en director del observatorio de la Universidad de Harvard, una lacónica nota en la que le informaba de uno de los más importantes hallazgos de la historia de la ciencia: "Seguramente le interesará saber que he hallado una variable cefeida en la nebulosa de Andrómeda".

Hubble dedujo que Andrómeda está a un millón de años-luz de distancia, estimación igual a la mitad de las hechas posteriormente pero suficiente, sin duda, para demostrar que la espiral estaba mucho más allá aún de la "gran galaxia" de Shapley. Este respondió acremente que hallaba la carta de Hubble "el más divertido fragmento literario que he visto en mucho tiempo". Más tarde se quejó de que Hubble no había reconocido lo suficiente su prioridad en el uso de las variables cefeidas para establecer distancias. Pero el juego había terminado. El artículo de Hubble anunciando que había encontrado cefeidas en las nebulosas espirales -leído (en su olímpica ausencia) en una reunión conjunta de la Sociedad Astronómica Americana y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en Washington, en 1925- inició la decadencia final de la hipótesis nebular, el ascenso de la hipótesis de los universos-isla y la comprensión por la humanidad de que vivimos en una de muchas galaxias.

Hubble siguió identificando, no sólo cefeidas, sino también novas y estrellas gigantes en Andrómeda y otras galaxias. Esos estudios ayudaron a calmar su temor de que las leyes de la física pudiesen no ser válidas más allá de nuestra galaxia, lo que habría quitado validez también a sus mediciones de las distancias. Newtn se había preguntado también si "Dios puede... variar las leyes de la Naturaleza y hacer Mundos de diversas clases en diversas partes del Universo". Hubble, en su breve artículo anunciando el descubrimiento de cefeidas en M31, tuvo la cautela de advertir que sus resultados dependían del supuesto de que "la naturaleza de las variables cefeidas en uniforme en toda la parte observable del universo". Cuando halló cefeidas y otras estrellas conocidas en la galaxia NGC 6822, escribió con evidente alivio que "el principio de la uniformidad de la naturaleza, pues, parece regir inalterado en esta región remota del espacio".