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domingo, 4 de noviembre de 2007

La Luna en cuarto creciente

1 Albatehnius
2 Aristóteles
3 Atlas
4 Endymion
5 Hércules
6 Hipparchus
7 Langrenus
8 Mare Crisium
9 Mare Fecunditatis
10 Mare Frigoris
11 Mare Nectaris
12 Mare Serenitatis
13 Mare Smythii
14 Mare Tranquilitatis
15 Mare Vaporum
16 Maurolycus
17 Montes Caucasus
18 Montes Taurus
19 Posidonius
20 Rupes Altai
21 Cresta Serpentina
22 Theophilus
23 Werner
24 Alunizaje de Apollo XI
25 Alunizaje de Apollo XVI
26 Alunizaje de Apollo XVII

El hemisferio oriental de la Luna contiene algunas cuencas de impacto rellenas de lava. Entre ellas se encuentra Mare Nectaris, una cuenca inundada sólo en parte y que aún muestra porciones de su borde elevado, la escarpadura Altai (Rupes Altai): los accidentes alcanzados por la lava muestran un aspecto suavizado y fundido. Mare Nectaris, de 860 km, yace al borde de las tierras altas, un tipo de terreno antiguo que cubre también la práctica totalidad de la cara oculta. Las tierras altas están tan craterizadas que cualquier impacto nuevo destruiría cráteres preexistentes.

Mare Serenitatis, de 920 km, es otra cuenca de impacto, pero en este caso se halla totalmente rellena de lava. La atraviesa la creata Serpentina, la mayor cresta arrugada de la Luna. Mide entre 100 y 200 m de latura y se formó cuando el peso de la lava deformó el fondo de la cuenca. La lava que inundó Serenitatis muestra colores diferentes, lo cual revela que surgió de varias erupciones distintas. El trazo claro que atraviesa el mar es un rayo procedente del cráter Tycho, situado cientos de kilómetros al suroeste.

Mare Crisium, de 740 km, parece alargado en sentido norte-sur debido a la perspectiva, pero en realidad está deformado de este a oeste. Esta cuenca de impacto aparece repleta de lava, si bien hay restos de una de sus murallas exteriores que demuestra que la cuenca Crisium tuvo el doble de tamaño recién formada.

El primer alunizaje (Apollo XI, 1969) se efectuó en Mare Tranqulitatis, mientras que el último (Apollo XVII, 1972) tuvo lugar en los Montes Taurus, en la costa sudeste de Serenitatis. Por desgracia, los módulos de alunizaje, banderas y huellas de las misiones Apollo son demasiado pequeños como para verlos desde la Tierra.

jueves, 18 de octubre de 2007

Las fases de la Luna

Igual que la rotación terrestre nos trae el día, el movimiento de la Luna alrededor de la Tierra nos proporciona el mes. Si medimos el tiempo que tarda la Luna en regresar a la misma posición entre las estrellas se obtiene un total de 27.32 días, un lapso de tiempo conocido como mes sidéreo. Sin embargo, el tiempo que tarda el satélite en cubrir todo su ciclo de fases ofrece un período temporal más obvio.

Al igual que la Tierra, la Luna siempre tiene un hemisferio completo iluminado por el Sol y otro sumido en las tinieblas. Pero en contra de lo que sugiere la expresión popular "cara oscura de la Luna", no es cierto aque haya una cara lunar siempre a oscuras. Todos los lugares de ese astro pasan por los ciclos del día y de la noche lunares. Lo que ocurre es que la Luna tiene siempre el mismo hemisferio dirigido hacia la Tierra, la llamada cara visible. Este hecho se debe a que la atracción gravitatoria terrestre ha ido frenando la rotación lunar.

A medida que la Luna gira alrededor de la Tierra, su cara visible recibe distintas cantidades de luz solar, desde nada en absoluto (Luna nueva) hasta el disco completo (Luna llena), pasando por la mitad (cuartos lunares), y da lugar a lo que denominamos fases lunares. El cilo completo de fases desde la Luna nueva a la siguiente, dura 29.53 días, un mes sinódico.

En la fase de Luna nueva (1), la Luna se sitúa entre la Tierra y el Sol y, por tanto, no puede verse en absoluto. A medida que la Luna se aparta del Sol hacia el este, se empieza a percibir una delgada lúnula creciente (2). La cara visible de la Luna va recibiendo cada vez más luz según aumenta el ángulo entre ella y el Sol. Pasada una semana desde la fase nueva, llega a verse ya medio disco iluminado: cuarto creciente (3). La Luna sigue avanzando y alcanza la fase que a veces se donomina gibosa creciente (4). La Luna alcanza la posición orbital opuesta al Sol al cabo de cuatro semanas tras la fase nueva, y entonces aparece llena en el firmamento (5). La Luna entra en las fases menguantes durante las semanas posteriores, pasando de gibosa (6) al cuarto menguante (7) para volver a mostrarse como una lúnula (8) antes de acercarse de nuevo al Sol. La Luna retorna a la posición que la hace invisible, entre la Tierra y el Sol, cada poco más de 29 días.